¡La llegada de Ka-Zar!
La aventura comienza con la Patrulla X en la Sala de Peligro con una novedad importante. Jean ha dejado el punto de cruz telekinético y ahora desmonta y monta rifles como si nada. Bien por ella, la verdad. Que ya tenía que estar un poco harta.
Warren se ha saltado el entrenamiento porque algo ha llamado su atención en las noticias. En la Antártida un grupo de expedición perdió a uno de sus miembros y un salvaje con taparrabos y un tigre dientes de sable lo devolvió con sus compañeros. Aunque como se asustaron por el tigre al final le dieron las gracias de muy malas formas y el salvaje huyó.
La Patrulla piensa que pueda tratarse de un mutante y que por tanto deberían ir a investigar. Aunque el Profesor les aclara que no, que si fuera un mutante él lo habría detectado. Aún así, como los ve un poco paradetes desde hace un tiempo y que se aburren, les autoriza ir de misión para investigar el origen del salvaje de las noticias.
El grupo llega a la Antártida y encuentra una grieta y un paso algo oculto que les lleva hacia el interior de una cueva. Con el tiempo van notando que aumenta la temperatura y descubren unos huesos un poco más grades de lo esperado. Lo que termina de darles la confirmación de que algo raro pasa es el ataque de unos pterodáctilos, pero en un par de viñetas se libran de ellos y pueden dedicarse a alucinar con la fauna supuestamente extinta que ahora les rodea. Warren se separa del grupo para explorar por el aire, lo cual de entrada no parece muy seguro.
Pero sigamos con las rarezas. Ahora aparecen unos “guerreros primitivos montado gigantescas aves carnívoras”… aunque no sé porqué han deducido que las aves son carnívoras sólo por ser gigantescas… El caso es que les lanzan proyectiles con gases volcánicos que les dejan inconscientes. Cuando Ka-Zar aparece para ahuyentarlos, los guerreros aprovechan para llevarse a Jean y escapan aunque Zabú, su tigre dientes de sable, intenta alcanzarlos.
Como de entrada no se entienden muy bien, hay un pequeño enfrentamiento entre Ka-Zar y la Patrulla. La aparición de Maa-gor, el último de los hombres-mono, hace que deje de lado a la Patrulla para enfrentarse a él. Y cuando consigue que se retire parece que Cíclope tiene mejor suerte en hacerse entender para que les ayude a rescatar a Jean. Ka-Zar les dice que los responsables son los hombres del pantano y que también son sus enemigos, así que se sube al carro.
Volvemos con Warren, que como se ha ido a su bola no tiene ni idea de lo que ha pasado, pero los hombres del pantano también lo ven y lo capturan con una red llevándolo después a su poblado. Allí se reúne con Jean para ser el almuerzo de un tiranosaurio en plan sacrificio ritual o algo.
Mientras unos intentan desatarse y no ser devorados, otros intentan acceder al poblado fuertemente defendido hasta que Ka-Zar se cansa de tontás y llama a una manada de mamuts que arrasan las murallas del poblado.
Y como hasta aquí ya se han llenado suficientes páginas, la pelea entre la Patrulla y los hombres del pantano se resuelve en una viñeta con el siguiente texto:
“Nuestras palabras nunca podrían hacer justicia a la furia del ataque de Ka-Zar… Así que no intentamos escribir semejante descripción”
Traduzco: Nos hemos liado demasiado con la introducción y hemos metido muchas viñetas prescindibles, pero nos queda una página y media para concluir el número y no nos vamos a enredar ahora a poner viñetas de batalla.
Scott se preocupa mucho por Jean, ella se pregunta si será preocupación de líder o algo más; y cuando ya están todos libres Ka-Zar los acompaña al exterior y con sus mamuts sella la entrada para que no puedan volver.
¿Sabéis que van a volver, verdad? Y Ka-Zar hablará más fluido. Entre otras cosas porque supongo que recordará que su verdadero nombre es Lord Kevin Reginald Plunder es de Inglaterra. Pero no, cualquier parecido con Tarzán es pura coincidencia.
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