¡Nada detiene al Desvanecedor!
Comenzamos con cuatro páginas en la que los cinco estudiantes han recibido la llamada urgente del Profesor. El dónde estaban para tener que cruzar media ciudad para llegar o el por qué llevan sus uniformes puestos si en principio no parece que estuvieran en ninguna misión, se deja a la imaginación del lector, supongo.
Cuando llegan, el Profesor nos descubre una nueva faceta de sus poderes, la de proyectar imágenes en una pared. Puede que fuera más fácil explicarlo así en aquella época, que decir que era una proyección mental.
Y en la proyección conocemos al primer villano ridículo del grupo. Porque mira que es feo el diseño del personaje del Desvanecedor. Su indumentaria: Una especie de mono escamado rojo con cuello que recuerda al clamidosaurio de King. Y una capa morada, que no podía faltar. Sin duda, los colores de moda en el mundo villano eran el rojo y el morado.
Bobby vuelve a liarla sin venir a cuento, y el Profesor aprovecha la situación como entrenamiento para el resto. Y por fin hace aparición la Sala de Peligro. En realidad ya se había visto en el número anterior, pero no la nombraban como tal. En cualquier caso, vuelve a dejar claro que tal vez el Profesor no está muy bien de la cabeza. Me gustaría saber como hubiera reaccionado si se hubiera producido un accidente mortal...
Volvemos al Desvanecedor, que se está haciendo popular entre los delincuentes por la facilidad que tiene para robar gracias a su poder de teleportación. Como se ve con ventaja no duda incluso de fanfarronear ante las autoridades. Todo esto a la vez que está peor dibujado según avanzan las viñetas. En algunas es como si se estuviera descomponiendo.
Conocemos también a Fred Duncan, enlace del Profesor en el F.B.I. Curioso es que necesite un aparato para poder comunicarse con el profesor por telepatía. Le quita algunos puntos como telépara más poderoso del planeta, la verdad. En cualquier caso, el regalarle el aparatito a Duncan parece que da sus frutos, porque este les consigue un helicóptero prestado. Así que nos quitamos el viaje al aeropuerto y lo que supone en el pago de tasas.
Al llegar la Patrulla intenta detener el robo de los planes de defensa del país por parte del Desvanecedor, pero después de maletín viene, maletín va, Desvanecedor viene, Desvanecedor va; este consigue escapar. Y la buena fama que la Patrulla-X se había ganado con solo una misión parece que se va al garete.
De vuelta a la mansión, una vez más, las hormonas hacen su función cuando Bobby y Warren se enzarzan de nuevo culpándose el uno al otro de que el Desvanecedor haya escapado. El Profesor revela su as bajo la manga para cuando el Desvanecedor intente cobrar su chantaje: irá con ellos.
De vuelta en Washington, el Desvanecedor pretende cobrar el chantaje acompañado de su club de fans de rateros. Y el Profesor hace algo que luego negará durante muchos años con justificación ética: Utiliza sus poderes para borrar la memoria del Desvanecedor. Así, sin dudas ni remordimientos. Ya puestos podría haber hecho lo mismo con el resto de esbirros, pero esto nos dejaría sin las dos páginas en las que la Patrulla-X se hace cargo de ellos.
Y como puntilla, la moraleja del Profesor "Recordadlo siempre, mi Patrulla-X... ¡El mayor poder de la Tierra es el magnífico poder que todos poseemos, el poder del cerebro humano!" Tócate los pies. Supongo que es fácil hacer esa afirmación cuando eres telépata.
