lunes, 1 de junio de 2015

The X-Men Vol 1 #3 (Ene 1964)


¡Cuidado con la Mole!

Vale, tanto la portada como el título prometen, pero no adelantemos acontecimientos. Por si en los dos números anteriores no ha quedado claro, esto es una escuela y es necesario llenar unas páginas de rigor con los entrenamientos. A destacar la increíble capacidad del profesor para calcular, así de memoria, que Cíclope a mejorado un 3% su velocidad de reacción. Al mismo tiempo, Bobby, Warren y Hank siguen comportándose como niñatos. Y por fin llega el turno de entrenamiento de Jean: Pasar un tabla por diferentes orificios para probar su habilidad y rapidez con la telequinesis. 7 segundos, por cierto. Y sigo sin ver que el Profesor use un cronómetro. Con esto hacemos tres páginas de entrenamiento. 

Y de repente el Profesor detecta la presencia de otro mutante. Y a continuación otra muestras más de que al Profesor levan las jovencitas. Le dice a Jean que tenga cuidado y ella le responde que no se preocupe. A lo que él piensa: "¡No puedo evitar preocuparme por alguien a quien quiero!¡Pero nunca se lo diré, no tengo derecho!¡No mientras sea el líder de la Patrulla-X y esté confinado en esta silla de ruedas!". Sí, claro Charles. El problema es que seas el líder y estés en silla de ruedas. El que en esta época ella posiblemente sea menor de edad y tú ya tengas unos cuantos años más no tiene nada que ver. Lo dicho, perturbador.

Para seguir dejando claro cual es el papel de Jean actualmente en el grupo, Warren la toma en brazos y se la lleva en su coche a buscar al nuevo mutante mientras deja al resto con un palmo de narices. Finalmente se ponen a buscar por la ciudad y terminan en un circo donde Cíclope da con el nuevo mutante: Mole. Sus poderes, de lo mejorcito: Nadie puede moverle si el no quiere y su piel (y grasa) le hacen prácticamente invulnerable. 

Los roces surgen cuando la Patrulla-X intenta razonas con él para que se les una. No, razonar no es uno de los poderes de Mole. Se pone chulo y Cíclope termina dándole cera por tirarle los trastos a Jean, llamándole "gordo" de paso... Qué superficial Scott!!!

Mole acaba en la escuela probando sus habilidades, pero como es un chuleta de cuidado termina montando un pollo otra vez con Bobby y Warren. Y si Jean no llega a apartar la silla, le deja apañado el careto al Profesor, también sea dicho.

Cuando ya se ve un poco superado decide que es mejor marcharse, pero ¡Ay, amigo! ¡¿Cómo te vas a ir de rositas siendo tan borde y sabiendo dónde está el escondite de la Patrulla-X?! Pues fácil: porque el Profesor ha tardado demasiado en caer en la cuenta de que estabas escapando y ahora estás ya muy lejos.

Pero Mole tiene un plan. Ahora que es más consciente de su poder vuelve al circo y se hace con el control, convenciendo de una forma exageradamente sencilla al resto de personal circense de que se unan a él contra la Patrulla-X, Nos encontramos ahora con unas cuantas páginas donde la Patrulla se enfrenta a la gente del circo... incluso a una jirafa; mientras el profesor da los últimos toques a una nueva máquina: Un influenciador de masas que intensifica sus poderes mentales para borrar la memoria de grandes grupos. Todo muy ético, ¿verdad?.

La Patrulla-X es apresada por los circenses. Lo que dice muy poco a favor de su entrenamiento, la verdad. Hasta tal punto que el Profesor tiene que recordarle a Jean que puede quitarse la venda de los ojos y sus ataduras con sus poderes telequinéticos. Ya te vale, Jean! ¬_¬

Una vez libre de nuevo, la Patrulla-X consigue aislar a los circenses de Mole y retenerlos hasta que el Profesor por fin parece que ha terminado su invento. Y en cuestión de dos viñetas, literalmente, ya está todo solucionado gracias de nuevo al borrado de memoria cortesía del Profesor-X.

Han sido 26 páginas que aún repletas de viñetas y páginas de relleno se me han hecho eternas. ¿Resistiré hasta llegar a mi tan admirada etapa Claremont?

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